jueves, 31 de marzo de 2016

Tengo un título

Un día, después de casi un semestre de ecuaciones, cálculos y estudios de estructura, dijo que iba a abandonar la facultad.
—¡Pero no me lo habías comentado!
—Tenía miedo incluso de hablar de este asunto conmigo misma.
Sin embargo,hoy he ido a la peluquería; la peluquera trabajó noche y día para que su hija pudiese acabar la carrera de sociología. Su hija logró acabar la facultad, y después de llamar a muchas puertas, consiguió un empleo como secretaria de una firma de cemento. Aun así, mi peluquera repetía hoy, muy orgullosa:
«Mi hija tiene un título».»
La mayoría de los amigos de mis padres, y de los hijos de los amigos de mis padres, tienen un título. Eso no significa que hayan conseguido trabajar en lo que querían. Todo lo contrario, entraron y salieron de la universidad porque alguien, en una época en la que las universidades parecen importantes, dijo que una persona, para mejorar en la vida, necesitaba tener un título.
Y así el mundo deja de tener excelentes jardineros, panaderos, anticuarios, albañiles, escritores.


(La Bruja de Portobello)

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