domingo, 25 de diciembre de 2016

Cuento sufí de Navidad

Cuenta la historia que un ladrón, ya viejo, estaba hambriento en su cueva.
Como ya no tenía la fuerza de su juventud, decidió atracar el palacio del barón del pueblo, que estaba cerca.

Así, esperó a la noche y rompió silenciosamente una ventana del palacio, en una habitación llena de copas de oro y otros artículos de valor.
Mientras estaba llenando un pequeño botín, el barón , un hombre muy avaro y siempre atento a conservar su riqueza, lo sorprendió en medio de la noche en una de sus guardias.
Lo apuntó con el fusil que llevaba siempre en su revisión nocturna, pues el barón vivía solo, y le dijo:

“-Has entrado a robar en mi palacio, no mereces vivir, ladrón! Prepárate a morir.

-Por favor, no me mates, estoy ya viejo, solo cogía esta copa para poder comer unos meses...”

El barón, un hombre vil y mezquino, reflexionó un momento y dijo:

“-Toda mi vida he sido avaro, mezquino y cruel con los demás.Así que te dejo vivir, pero prométeme que algún día, vas a devolverme el favor que te hago.”

Y así fue que lo dejo marchar.

Pasaron los años y el barón murió.

Cuándo fue presentado a las puertas del cielo, los arcángeles encargados del juicio le dijeron:


“-Por tus actos en vida, deberías ir al infierno.Pero ha ocurrido algo insólito: Ha pasado algún ladrón y nos ha robado la lista.Así que puedes entrar en el cielo.”

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