lunes, 7 de noviembre de 2016

KenaUpanishad

El Brahman no es no lo que el ojo puede ver, sino aquello por lo que el ojo puede ver. Debes saber que eso es el eterno Brahman, y no lo que la gente aquí adora. El Brahman no es lo que el oído puede oír, sino aquello por lo que el oído puede oír. Debes saber que eso es el eterno Brahman, y no lo que la gente aquí adora. El Brahman no es lo que el discurso puede iluminar, sino aquello por lo que el discurso puede iluminar. Debes saber que eso es el eterno Brahman, y no lo que la gente aquí adora. El Brahman no es lo que la mente pueda pensar, sino aquello por lo que la mente puede pensar. Debes saber que eso es el eterno Brahman, y no lo que la gente aquí adora. El poder de Uno que ilumina a todo y a cada uno es indivisible. Es el oído detrás de los oídos, la mente detrás de las mentes, el discurso tras los discursos, la vida detrás de las vidas. El oído no puede oír, es el Brahman lo que hace que el oído pueda oír. Los ojos no pueden ver, es el Brahman lo que hace que los ojos puedan ver. No se puede hablar del Brahman, porque el Brahman es lo que hace hablar. La mente no lo puede pensar: es el Brahman lo que hace que la mente piense. El Brahman es diferente de todo lo que sabemos, sin embargo, no lo conoce nadie. Aquellos que dan a entender que conocen el Brahman no lo conocen. Lo conocen mejor aquellos que suponen que el Brahman no es algo que se pueda percibir mediante los sentidos. Lo conocen mejor aquellos que suponen que el Brahman es el testigo más secreto de todas las percepciones, ya sean éstas sensaciones o pensamientos. El que lo conozca alcanzará la liberación.

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