martes, 26 de agosto de 2014

Conversaciones...

"Se necesita mucho valor para declararse uno mismo un hombre de Dios. ¿Entiendes que el mundo te aceptará más fácilmente como cualquier otra cosa antes que como un hombre de Dios, un auténtico mensajero ? Cada uno de mis mensajeros ha sido humillado. Lejos de alcanzar la gloria, no han alcanzado sino la congoja en su corazón."

Una madre entra un día en la cocina, y encuentra a su hija pequeña sentada a la mesa, rodeada de lápices de colores, profundamente concentrada en un retrato que está dibujando. “Hija, ¿ qué estás dibujando con tanto interés ?”, pregunta la madre. “Es un retrato de Dios, mamá”, responde la niña con ojos brillantes. “¡ Oh, cariño, que encantador ! - dice la madre, tratando de ser útil -; pero, ¿ sabes ?, nadie sabe realmente como es Dios.”
“Bueno - protesta la pequeña -, ¡ pero déjame terminarlo... !”

Conversaciones con Dios I

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