jueves, 6 de marzo de 2014

Orígenes de la Civilización Adámica, fragmentos

"Comparó el negro dolor de aquellos días trágicos de su vida con la serena calma de la hora actual, sintiéndose en deuda con la Bondad Divina, que forzando su voluntad como humano le había conducido hacia la luz y la dicha que él ignoraba; sintió su alma llena de suave dulzura y rompió a llorar a grandes sollozos."

"El egoísmo en sus variadísimas formas es quien nos hace ver el mal en la destrucción y la muerte, cuando ello no es más que el cumplimiento de la gran ley de transformación."

"Eleva y diviniza todo amor que florezca en tu camino. El amor en ti, no debe ser cadena que aprisiona, sino alas que levantan las almas a la Eterna Luz."

"No corras tanto, hija mía, que en cuanto a la reforma del espíritu, cuanto más pausado camines, más seguridad tienes.
Sólo dos deseos podemos tener y en los cuales no hay temor a exceso:
El Amor Eterno y nuestra perfección, que nos acerca a Él. Para todo lo demás debemos mantenernos siempre en un estado pasivo de aceptación serena de todos los acontecimientos que se nos presenten y que no somos dueños de cambiar.
Podemos amar y buscar solamente aquello que nos acerca a ese Eterno Amor por el cual hemos abandonado todo; y lo que de Él nos aleja, o entorpece nuestro camino hacia Él, nos está vedado."

"No os precipitéis en el implementar la reforma de vuestra vida en cuando a las cosas exteriores. Empezad de adentro para afuera, o sea desde el fondo de vuestro espíritu, y la Divina Sabiduría os irá abriendo el camino suave y discretamente."

"... y la Luz Increada que todo lo sabe y todo lo ve, vertió para ellos las compensaciones generosas que brinda a todos aquellos que con su esfuerzo, han hecho de su cuerpo mental un terso lago sereno donde se refleja la incomparable belleza de los cielos."

"... si es necesario un año, dos años de soledad para corregirla, que pasen en buena hora unos después de otros, hasta que iluminado su espíritu por el dolor benéfico y santo que le habrán causado, se disponga a una regeneración verdadera."

"... sustituye en ti el pensamiento de ser grande con el pensamiento de ser bueno y aún esto, no para tu satisfacción, sino para ser útil a la humanidad; que ésta es la puerta de entrada a la realeza espiritual."

"No gastéis vuestro tiempo en maldecir a los causantes de vuestros dolores, que ellos ya echaron sobre sí mismos una carga mayor aún que la que vosotros lleváis. Bendecid y amad en el Dios piadoso que os consuela hoy, a todos los seres de la creación, porque las bendiciones y la plegaria brotada de unos labios ambrientos y febriles, y de un corazón colmado de angustia, escalan las cimas grandiosas donde viven los genios inmortales, los ungidos del Amor, los desposados de la Sabiduría, de la Belleza y de la Paz."

"El Dios del cual soy mensajero, ni ordena vuestro castigo, ni quiere vuestro dolor. Su Ley sólo os pide que améis con la misma intensidad que habéis puesto en vuestros egoísmos, en vuestras satisfacciones y en vuestros odios.
¡Obra de amor es romper las cadenas de vuestros esclavos, respetar las hijas de vuestros hermanos, como queréis que ellos respeten las vuestras! ¡Mirar en vuestra esposa la madre de vuestros hijos, partir vuestro pan con el que no lo tiene, tender vuestro manto sobre los hombros del que camina desnudo!"

"... debéis persuadiros, como buenos Kobdas, que el puro y elevado amor no necesita del acercamiento material de lo que ama, porque debéis ser conscientes de que las energías y fuerzas del espíritu anulan tiempo y distancia."

"Grande amigo de la Naturaleza, buscaba a Dios en ese grandioso templo, y confundido entre sus discípulos, muchos de los cuales eran mayores que él, nadie hubiera distinguido cuál era el Kobda instructor, pues jamás buscó ni aceptó distintivo ni privilegio, ni superioridad ninguna exterior. Sentado sobre el césped de la pradera, bajo los plátanos gigantescos, o en la abierta campiña bajo los tornasolados reflejos del atardecer, el joven Maestro abría su alma cálida de amor y de luz para vaciar sobre aquellos que le escuchaban, toda la belleza y toda la claridad que atesoraba en ella."


"...Ni adoréis a Dios en los seres que perecen, ni en los astros que os alumbran, ni en las muertas obras que labráis con vuestras manos. A vuestro Dios le encontraréis dentro de vosotros mismos, cuando hayáis amado lo bastante como para sentiros hermanos de vuestros esclavos, amparo de vuestros huérfanos, de vuestras mujeres, de vuestros ancianos.
...
EN LA GRATITUD Y EL AMOR DE QUE OS RODEARÁN TODOS AQUELLOS A QUIENES HABRÉIS AYUDADO A SOBRELLEVAR EL PESO DE LA VIDA, ESTARÁ VUESTRO DIOS."



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